El futuro de la arquitectura está en el gran formato
Mies van der Rohe, autor de algunas de las obras más importantes del siglo pasado y del lema Less is more, seguramente se alegraría de saber que la continuidad espacial que buscó en sus proyectos encuentra hoy nuevas posibilidades expresivas. El visionario arquitecto alemán concebía y construía sus edificios como espacios continuos y fluidos. El Pabellón de Barcelona, una de sus obras más conocidas, está organizado como un recorrido ininterrumpido entre espacios interiores y exteriores conectados entre sí. Sin estancias cerradas, sino con paredes yuxtapuestas, los materiales utilizados acentúan esa continuidad.
Hoy es posible conseguir una estética equiparable y una completa continuidad visual, con prestaciones técnicas que reducen los costes de mantenimiento del edificio y mejoran al mismo tiempo su funcionalidad. La visión vanguardista de Mies van der Rohe sigue siendo un referente para la arquitectura contemporánea, tanto por su concepción del espacio fluido y continuo como por su uso inteligente de los materiales.
Tecnología inspirada en los materiales
Las tecnologías más avanzadas del mercado permiten hoy conseguir resultados extraordinarios, especialmente con el gres porcelánico. Gracias a la decoración digital, las placas de gres evocan una amplia variedad de materiales, desde los naturales, como el mármol y la madera, hasta los industriales, como los metales y el cemento. El trabajo digital permite a los equipos de investigación y desarrollo intervenir en las imperfecciones de los materiales que inspiran cada superficie.
Además de una calidad estética muy elevada, la tecnología ha permitido alcanzar formatos de dimensiones hasta ahora inéditas.
Las grandes placas entre estética y funcionalidad
Los formatos alcanzan dimensiones de hasta 160 x 320 cm, lo que permite revestir espacios amplios con un número reducido de juntas. Pensemos, por ejemplo, en el vestíbulo de un hotel, donde los materiales deben soportar un elevado tránsito de personas y facilitar una limpieza rápida y eficaz: en este contexto, una gran placa es una opción ideal por sus prestaciones y sus menores necesidades de mantenimiento.
La combinación de capacidad expresiva, prestaciones técnicas y funcionalidad ofrece así una solución ideal para proyectar superficies visualmente continuas y ampliar sus aplicaciones. El gres porcelánico es un material listo para su selección y colocación, lo que permite reducir significativamente los tiempos de obra.
A diferencia de los materiales naturales, no necesita extraerse específicamente para cada proyecto ni implica los mismos costes de elaboración que, por ejemplo, la piedra, por lo que resulta una opción ideal para proyectos constructivos de gran escala.
Horizontal y vertical: las dos dimensiones del habitar
Las cualidades del gres porcelánico de gran formato pueden aportar ventajas no solo en pavimentos, sino también en paredes. El gran formato permite reducir el número de juntas horizontales y resolver una composición vertical con una sola franja de material.
Las placas de gres tienen cabida en todos los espacios del hogar, poniendo en valor tanto las grandes paredes como los ambientes más pequeños. Permiten crear armonías y combinaciones cromáticas con el mobiliario, dando lugar a interiores sofisticados y únicos.
El gran formato en el baño
El baño es, sin duda, uno de los espacios donde el gran formato puede expresar todo su potencial. Basta pensar en la continuidad del suelo al techo y en su relación con elementos fijos como la bañera y la ducha. Desde hace tiempo, el interiorismo de baños apuesta por una estética suave y minimalista que pone en valor los materiales de construcción y el mobiliario: el baño se concibe como un pequeño spa doméstico.
Para garantizar un uso prolongado y la comodidad en el día a día, los arquitectos buscan materiales lo más prácticos posible, sin renunciar a la estética. Los grandes formatos que reinterpretan mármoles, piedras y ónices ofrecen un equilibrio perfecto entre estética y funcionalidad.
Estética urbana
El diseño de un edificio es hoy un proceso complejo que debe garantizar, por un lado, el cumplimiento de las normativas técnicas y medioambientales y, por otro, contribuir a un entorno urbano de calidad. A esta escala, el gran formato puede ser una opción interesante para crear superficies visualmente continuas. Las placas se fijan firmemente a una estructura metálica que sostiene toda la fachada, dentro de un sistema cuyas prestaciones térmicas y necesidades de mantenimiento dependen de la composición de las capas, el aislamiento y los métodos de instalación.
El gran formato es, por tanto, una elección capaz de responder a todas las escalas del proyecto y de ofrecer una solución ideal para las exigencias del habitar contemporáneo, que busca cada vez más altas prestaciones junto con una estética de diseño.

